
Mantener los baños calientes sin cegar a los invitados
Diseñar un calentador de infrarrojos para un baño no es tan sencillo como simplemente elegir un elemento calefactor y listo. Hay que encontrar un equilibrio delicado. Se desea tener ese calor intenso y acogedor, pero no se puede permitir que haya un brillo deslumbrante, especialmente cuando se trata de bebés o niños que aún no saben cómo comportarse.
Para nosotros, el secreto radica en cómo manejar la luz.
La lucha contra el brillo
¿Alguna vez has visto una lámpara de infrarrojos de onda corta? Es muy intensa y deslumbrante. Es ese tipo de luz que hace que uno tenga que entrecerrar los ojos y causa mucho estrés en los ojos. Nadie quiere eso en su baño.
Para solucionarlo, utilizamos recubrimientos especiales y cristal de cuarzo filtrado. Piénsalo como gafas de sol para el calentador. El filtro bloquea la luz visible molesta, pero permite que el calor pase. Así, obtienes todo el calor deseado, pero la luz permanece suave. Sin fatiga ocular, sin necesidad de entrecerrar los ojos. Solo calor.
Manejo del vapor
Los baños son, básicamente, cámaras de tortura para los dispositivos electrónicos. Debido al vapor y a las salpicaduras, los componentes se corroen rápidamente.
Por eso nos atenemos a los estándares IP44. En términos sencillos, significa que la carcasa está bien sellada contra las salpicaduras provenientes de cualquier dirección, evitando así que entraran partículas extrañas. No bajamos la calidad en los puntos de conexión, y utilizamos aleaciones para los reflectores, que no se oxidan cuando hay humedad. Si no se sellan bien estas partes, la humedad puede llegar a los conectores. Entonces, se producen cortocircuitos o los filamentos se queman antes de tiempo.
El compromiso entre calor y seguridad
Estas lámparas son increíblemente eficientes y se calientan instantáneamente, pero crean una “zona caliente” muy concentrada. Aunque la luz es suave para los ojos, la propia lámpara se vuelve extremadamente caliente. Aquí es donde importa la ubicación. Es necesario dejar suficiente espacio para que el aire circule; de lo contrario, la carcasa se sobrecalientará y el interruptor de seguridad apagará la lámpara.
Recomendamos instalarlas a unos 2.1 metros del suelo. Esa es la distancia ideal: se siente el calor, pero todos están seguros.