
Los propietarios de propiedades comerciales se encuentran en una situación complicada: tienen que mantener a las personas cómodas, pero al mismo tiempo evitar que las facturas de energía se disparen. Cuando el sistema de calefacción es ineficiente, eso se siente en dos aspectos: en costos más altos y en un peor rendimiento desde el punto de vista ESG, lo cual puede afectar la posibilidad de obtener financiamiento y el interés de los inquilinos.
Lo importante en realidad
Hemos diseñado nuestros calentadores decorativos basándonos en la tecnología de infrarrojos de onda media, ya que este tipo de calor calienta directamente a las personas y los objetos, sin afectar al aire. En vestíbulos, pasillos y zonas de transición, donde los corrientes de aire y los suelos fríos dificultan la circulación del aire, esto se traduce en una recuperación más rápida de la comodidad. Los emisores utilizan elementos de cuarzo duraderos, seleccionados por su rendimiento estable y larga vida útil. La ventaja práctica es que se logra un calor dirigido, con un consumo energético menor, ya que el calor llega justo donde y cuando es necesario.
Por qué esto tiene sentido en el sector inmobiliario comercial
La comodidad es solo una parte de la ecuación. Un calentador por infrarrojos eficiente reduce el consumo total de energía en áreas difíciles de climatizar, lo cual contribuye a los objetivos de sostenibilidad y puede mejorar la calificación ESG del edificio. Dado que el calor se siente casi de inmediato, es posible operar el sistema según sea necesario, en lugar de mantener todo el edificio a temperatura constante. Esta capacidad de respuesta ayuda a reducir los costos operativos y aumenta el valor del activo, al mejorar la satisfacción y retención de los inquilinos.
Los detalles que hacen que funcione bien
La calefacción por infrarrojos funciona mejor en espacios con alturas normales de techo, y cuando los emisores tienen una visión clara de la zona ocupada. No es un sustituto para la calefacción completa del edificio en climas muy fríos, pero funciona bien cuando se combina con un termostato simple o un sistema de control de ocupación.
La instalación es sencilla. Los modelos eléctricos requieren una conexión eléctrica adecuada y un enchufe dedicado; además, es importante tener en cuenta la ubicación correcta de los dispositivos para garantizar una distribución uniforme del calor y mantener la seguridad.